
Lo cierto y verdad, la verdad y realidad es… que…
soy tonto, o al menos eso me dicen, sobre todo ellas.
Llovía intensamente, bastante viento, fresco-frío (más de esto último) y, él, que caminaba con otros cuatro de sus secuaces, lo hacía en sandalias de verano, sobre los charcos, con un rostro entre la penuria y el compromiso de no echarse a llorar. He parado mi impecable cochazo y, le he regalado mis botas de montaña.
V.O: 5 Feb 2026 a las 18:29